HACE 40 AÑOS, EL 16 DE MARZO DEL AÑO 1969 OCURRIO ESTA TRAGEDIA AEREA EN MARACAIBO

QUERIDOS AMIGOS DIEXISTAS Y RADIOAFICIONADOS DEL MUNDO, ESPERO SE ENCUENTREN TODOS USTEDES MUY BIEN.  A TRAVES DE LA PRESTIGIOSA PAGINA DE LA ORGANIZACIÓN DE RESCATE HUMBOLDT HE RECIBIDO ESTA NOTICIA RELACIONADA CON ESTE ACCIDENTE AEREO OCURRIDO EN VENEZUELA HACE 40 AÑOS Y CONSIDERADO EN SU EPOCA COMO EL MAS GRAVE DE LA AVIACION CIVIL EN EL MUNDO. COMO LA CURIOSIDAD SIEMPRE ESTA PRESENTE EN ESTE TIPO DE NOTICIAS, ME DEDIQUÉ A BUSCAR MAS INFORMACIÓN SOBRE ACCIDENTE AEREO Y ME HE ENCONTRADO CON UN TRABAJO MUY BIEN HECHO LLAMADO: "UNA HUELLA IMBORRABLE" QUE USTEDES PUEDEN VER EN LA SIGUIENTE DIRECCION: http://www.portadadigital.net/area_742_viasa.htm

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VENEZUELA: VUELO 742 HACE 40 AÑOS ATRÁS –  

 Sábado 14 de marzo de 2009. – El avión de Viasa no debió despegar

La nave, que cubría el vuelo 742, se precipitó sobre La Trinidad y Ziruma. Oficialmente, hubo 155 muertos. Como hipótesis de la caída está el exceso en el peso máximo del aparato, longitud de la pista o falla humana.

 

DIARIO PANORAMA – Yennys Rojas

 Al mediodía del domingo 16 de marzo de 1969 en Maracaibo estalló un caos. Una tragedia aérea de incalculables dimensiones llenó de luto a la tierra del sol y a Venezuela. La hizo noticia en el mundo, cuando un avión DC 9 de Viasa cayó entre la urbanización La Trinidad y el barrio Ziruma.

 A pocos minutos del despegue, la aeronave que cubría el vuelo 742 se precipitó a tierra. Nunca debió despegar. El avión no voló. A duras penas rebasó la cerca del aeropuerto Grano de Oro y se estrelló. La incertidumbe, el pánico, la muerte y el dolor siguieron al hecho.
 

Cuarenta años se cumplirán mañana de ese episodio, el más funesto de la aeronáutica venezolana y de la época. Se registra como la tragedia aérea número 52 de la aviación civil.

 Ese siniestro paralizó a Maracaibo y, siete días después, entre las investigaciones y la recolección de restos humanos —principalmente carbonizados— era lento para los ciudadanos volver a la rutina, pues Maracaibo seguía conmocionada.

 Todavía en la mente de sobrevivientes y testigos, la imagen es vivida nuevamente, como también les resulta perceptible el olor que inundó a la ciudad: una mezcla de combustible y carne quemada.

La historia, contada en las voces de algunos testigos, mantiene aún una incógnita: ¿Qué ocurrió con la aeronave y en su carrera de despegue que provocara la tragedia?

 En un ejercicio de recuento basado en los testimoniales recogidos, se recuerda que el avión arribó desde Maiquetía a Maracaibo, estuvo 12 minutos, antes de retomar la ruta hacia Miami, el destino final.

 Cuando arribó —con 46 pasajeros y 10 tripulantes y aterrizó en Grano de Oro— ya se avizoraba algo extraño. Algunas personas presentes en el terminal aéreo, para despedir a familiares y amigos, notaron cómo el jet DC 9 de Viasa entraba al lugar llevándose, con la cola del aparato, las ramas de unas matas de mango, sembradas en la avenida. Éso ocurrió después de sobrevolar el cementerio Corazón de Jesús.
 

Algo pasaba con el avión que el 10 de marzo de ese año inició vuelos con su recién obtenida permisología. La inquietud acompañó a los testigos. Algunos se acercaron al avión, ya en pista. Lo vieron surtirse de combustible para el abordaje de 27 personas más. Vieron con asombro cómo le quitaban las ramas de la cola.

 No hubo explicación. Todo siguió el curso de la rutina. Reabastecimiento de combustible, abordaje, permiso y carrera de despegue.

 “Yo vi cuando el avión le llegó a las matas y entonces aterrizó. Fui a revisar por mi cuenta la barriga del avión, pero no encontré nada anormal. De todas maneras, fue un aterrizaje muy raro, porque entró demasiado bajo a la pista, igual que cuando despegó de nuevo”, contó a este diario, hace 20 años, Remo Banfiglioli, jefe de mecánica del Aeroclub Maracaibo en 1969.

 

El recorrido por los 2.000 metros de la pista principal de Grano de Oro empezaba y con ella también arrancó una ruta hacia la fatalidad.

 Una conjugación de elementos fraguaron la tragedia: versiones señalan que el avión, por efectos del equipaje, el pasaje y los 28 mil litros de combustible cargados para operar en Grano de Oro, iba con el máximo de su peso: 108.000 kilos.

 Difícil resulta verificar o descartar ese dato porque quien pudiera hacerlo, el despachador de vuelo, también murió en la tragedia. Su labor ameritaba ejecutar la misma faena —despachar— en Miami para retornar nuevamente a Venezuela.

Una segunda suposición dispara hacia el error humano. Hacia la tripulación que ese día fue capitaneada por Emiliano Savelli Maldonado, jefe de operaciones de Avensa.

 

Existen versiones sobre el reto o, mejor dicho, la osadía asumida por Savelli Maldonado, en querer levantar vuelo en el DC 9 a sabiendas, según testimonios, que el capitán de la aeronave, Harry Gibson (y quien comandó ese jet tres días antes del accidente) se negó a tripularlo porque la longitud de la pista marabina era muy ajustada para elevar la nave.

Quienes le conocieron, entre ellos, Amelia Lara, controladora aérea, y quien ese domingo le dio el permiso para el despegue, desde la torre de control, recuerda a Savelli como “un buen profesional, excelente persona y con más de 25 años de experiencia”.

También las indagaciones viraron hacia la pista. Sus 2.000 metros , según expertos en aeronáutica, eran insuficientes para esos equipos.

“Era una pista muy corta para ese tipo de avión, que requería al menos 2.500 metros o más para despegar. A simple vista no salía y éso se dijo. Nadie hizo caso. Necesitaba para los pasajeros que llevaba, el equipaje y la carga de combustible más espacio”, dijo un piloto que laboró en Grano de Oro.

 Pero ,la nave siguió la carrera para el ascenso, aproximadamente, a las 12:05 de la tarde.

 

El personal de la torre, familiares y otras personas desde lugares aledaños al aeropuerto vieron cómo, en minutos, el accidente se convertía en una “película” en vivo que dejó, oficialmente, 155 muertos. Les presentamos en esta infografía el siniestro en detalle.

 “La aeronave se ‘comió’ el 80% de la pista”: torrera Lara

 Desde el jet DC 9 , el capitán Emiliano Savelli Maldonado solicita permiso a la torre de control para despegar. Ese día, 16 de marzo de 1969, Amelia Lara, la única mujer “torrera” en Latinoamérica y en Venezuela para esa fecha, controlaba el tráfico aéreo en Grano de Oro.

“Solo me llamó de la cabecera de la pista: ‘Amelia, autorízame el despegue’, me dijo. Le contesté: ‘Autorizado’. Entonces, hizo su carrera. Vi que pasó frente a la torre, que quedaba a mitad de la pista , vi que el avión no despegaba, sino que corrió y seguía corriendo. Se comió el 80 % de la pista. Me quedé… Fue angustiante verlo sin poder hacer nada”, evoca Lara, testigo de la tragedia.

Desde su casa, en Caracas, cuenta a PANORAMA que el aterrizaje fue normal. Antes lo había hecho un vuelo que era diario, el 519. Todo normal. El avión despegaba siempre al pasar la torre de control. Ese día cuando vi que se comió toda la pista. Ya yo sabía (el desenlace). Claro que él (Savelli) trató de sacarlo; pero, había un poste de electricidad, fuera de la pista, en la calle, por donde está el barrio Ziruma y la turbina izquierda la pegó contra el poste. Éso influyó en que se le reventara la turbina y él avión cayó invertido, como dicen cayó ruedas arriba”, rememora quien fuera controladora por siete años en Zulia y acumuló 32 años de servicio. Recuerda que tres días antes, ese mismo DC 9 despegó muy bajito porque la longitud de la pista, según su percepción, era corta y no llegaba a los 2.000 metros.

 FUENTE DIARIO PANORAMA -MARACAIBO

 

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