TRES MINUTOS DE TERROR EN EL ACCIDENTE DEL WEST CARIBBEAN

SALUDOS CORDIALES QUERIDOS AMIGOS DIEXISTAS Y AMIGOS EN GENERAL.
 
LA SIGUIENTE INFORMACIÓN APARECIO EN EL DIARIO PANORAMA DE MARACAIBO Y REFLEJA LOS ANGUSTIOSOS MOMENTOS VIVIDOS POR LA TRIPILACIÓN DEL  MD 82 DE WEST CARIBBEAN QUE SE ESTRELLO EN LA HACIENDA LA CUCHARA  EN EL  ESTADO ZULIA, EL 16 DE AGOSTO DEL AÑO PASADO.
AUNQUE HA TRANSCURRIDO YA CIERTO TIEMPO DESDE QUE SUCEDIÓ ESTE ACCIDENTE TODAVÍA HAY DUDAS SOBRE LO QUE PUDO HABER OCURRIDO.
A PESAR DE QUE EL PILOTO INFORMA QUE TIENE LAS DOS TURBINAS APAGADAS, HAY MUCHAS CONJETURAS AL RESPECTO, INCLUSO ALGUNOS CULPAN A LA TRIPULACIÓN.
LO QUE SI ES CIERTO ES QUE YA ELLOS, "LA TRIPULACIÓN" NO PUEDEN DEFENDERSE.
 
ESCUCHE IGUALMENTE UNA SIMULACIÓN DE ESTA COMUNICACIÓN EN LA SIGUIENTE DIRECCIÓN:
 
atte:
José Elías
 
 
GRABACIÓN. TRAGEDIA EN MACHIQUES
Los tres últimos minutos

“Hay 152 personas a bordo, el avión es incontrolable”, fue lo último que reportó el capitán Ospina a Maiquetía. Dramáticos momentos vividos en la cabina del avión de la West Caribbean, siniestrado el 16 de agosto pasado en Machiques.

Una cinta revela los angustiosos 180 segundos vividos por la tripulación del avión colombiano de la línea West Caribbean que se estrelló, hace 10 meses, en la hacienda La Cuchara, en Perijá, dejando un saldo de 160 personas muertas.

En la desesperada conversación con el controlador aéreo de Maiquetía, a las 3:00 de la madrugada, el capitán Omar Ospina informó: “Tenemos flame out en los motores (los dos motores apagados)”. Tras gritar que “el avión es incontrolable”. Nadie más respondió a las desesperadas preguntas del controlador de Maiquetía, para conocer la suerte de la nave.

Texto: Neiro Palmar Atencio

Una grabación, de unos tres minutos de duración, revela los momentos de terror que vivieron la tripulación y los pasajeros del avión que se estrelló en Machiques, el pasado 16 de agosto.

En el siniestro fallecieron 160 personas, ocho colombianos y 152 martiniquenses. En una breve conversación el capitán de la aeronave solicita ayuda a la torre de control de Maiquetía.

Pero el diálogo no deja claras las causas del siniestro, las investigaciones posteriores señalan fallas humanas en el procedimiento de vuelo y malas condiciones meteorológicas en la ruta como los principales detonantes de la tragedia.

El reloj marcaba la 1:00 de la madrugada del martes 16 de agosto de 2005, el avión MD-82 de la línea West Caribbean Airways, comandado por una tripulación colombiana y con 152 pasajeros de Martinica abordo, había recorrido los 3.050 metros de longitud que tiene la pista del aeropuerto internacional de Tocumen, Panamá, y alzó vuelo.

En cuestión de 20 minutos, la nave niveló la ruta a seguir para cumplir con su hora de llegada a ciudad de Fort de France (Martinica), pautada en dos horas con 38 minutos.

Todo transcurría con relativa calma en la cabina de mando de la aeronave. El piloto Omar Ospina chequeaba los instrumentos del panel de control del aparato, como era su costumbre, lo acompañaban su copiloto David Muñoz; los auxiliares Ángela Peña, Wilson Fallaci, Gustavo García y Alejandro Estrada, además del técnico Edgar Jérez y el despachador Jhon Buendía.

A las 2:56 de la madrugada, Ospina se percató, que su aeronave presentaba problemas en el sistema de vuelo.

De inmediato, solicitó autorización al controlador aéreo de Maiquetía para ingresar al espacio aéreo venezolano y cambiar su nivel de vuelo de 33.000 pies hasta llegar a los 24.000 pies.

— Maiquetía Whiskey Charlie Whiskey siete cero ocho.

—Buenas noches señor, estamos a 21 millas de posición Sidos y del lado tres tres cero (33 mil pies), solicitamos volar directo a posición Ongal.

Ése fue el mensaje cordial y respetuoso que comunicó vía radio el capitán Ospina, al controlador de la torre.

En ese instante comenzó la etapa final de la cadena de eventos que concluyó en una tragedia los tripulantes trataban de resolver sobre la marcha el desperfecto que presentó el avión; mientras tanto los 152 turistas, que probablemente dormían mientras regresaban a sus hogares, desconocían la pesadilla que vivía la tripulación en los controles de mando.

La voz pausada y calmada del controlador de guardia atendió el reporte del capitán de la aeronave:

—Maiquetía recibido… inicialmente mantenga ruta, notifique Bravo Romeo Mike le avisaré para volar directo a Ongal— comentó el hombre, mientras verificaba las indicaciones del piloto.

—Mantiene por la ruta, ¿llamará a Bravo Romeo Mike el West siete cero ocho?… pendiente solicitud directo a Ongal— contestó aún calmado y sereno Ospina.

—Mantenga ruta… notifique Bravo Romeo Mike— respondió con rapidez el controlador.

Unas fugaces conversaciones por clave, donde resaltaba la frase “Maiquetía, Whiskey Charlie Whiskey siete cero ocho”, entre el controlador aéreo y el piloto, mantenían encendida la frecuencia radial.

Debido a la tardanza en la respuesta del controlador, Ospina insistió en la solicitud inicial y repreguntó:

—Ok Maiquetía… Whiskey Charlie Whiskey siete cero ocho… solicitamos descenso a nivel tres uno cero— advirtió Ospina para tratar de llegar hasta los 31 mil pies de altura y buscar el equilibrio del avión.

—¿Requiere descenso a nivel tres uno cero?— preguntaba el controlador aéreo de Maiquetía.

—Afirmativo— contestó el capitán.

—Descienda y mantenga tres uno cero— fue la instrucción radiada desde Maiquetía.

— Recibido Maiquetía— respondió Ospina.

Una breve interrupción de cinco segundos, precedida por un silencio, fue la antesala para los desgarradores llamados de emergencia que vendrían posteriormente.

—Continúa descenso para dos nueve cero (29 mil pies) el West siete cero ocho.

—Aeronave llamando a Maiquetía?—

—El West siete cero ocho continúa descenso para dos cuatro cero (24 mil pies)— dijo Ospina con evidente desesperación, mientras se entrecortaba la comunicación, producto del vertiginoso descenso al que estaban expuestos.

La disminución brusca e inesperada de cinco mil pies de altura en menos de dos minutos (pues de 29 mil pasó a 24 mil pies), llamó poderosamente la atención del controlador.

—¿Descenso para dos cuatro cero? ¿Tienen algún problema a bordo capitán?— preguntó con evidente incredulidad e inquietud el hombre en tierra.

— Tenemos “flame out” en los motores… “flame out” en los motores— gritó Ospina exaltado y con la voz entrecortada, quizás producto del nerviosismo que lo arropaba al saber que los motores del MD-82 ya no funcionaban.

—Confirme, ¡confirme por favor!— insistió el operador de la torre de control.

— Tenemos “flame out” en los dos motores… los dos motores apagados— dijo el capitán de la nave, pues seguramente sabía lo que significaba aquel desperfecto mecánico.

—Recibido. Continúe descenso a discreción del piloto… entiendo hasta dos cuatro cero (24 mil pies de altura)— expresó el controlador, tratando de calmar y orientar al piloto.

—Maiquetía, me confirma el TMA por esta área por favor— preguntó Ospina, con un tensa calma reflejada en su voz. Al parecer, trataba de buscar una ubicación precisa para aterrizar.

—Confirme radial y distancia de Puerto Cabello, ¿sí le es posible?— preguntó el controlador.

—Negativo, negativo — fueron las palabras sobresaltadas y entre dientes que logró pronunciar el capitán del avión.

— Recibió ¿Posición respecto a Santa Bárbara o la radioayuda de Valera?

—Negativo es negativo, gritó el capitán Ospina.

—¿Usted requiere continuar descenso menor de dos cuatro cero (24 mil pies)?

— Vamos por uno cuatro mil… ¡uno cuatro mil! (14 mil pies)— dijo el piloto con un palpable y aterrador miedo en la voz, mientras se escuchaba un ruido ensordecedor en el fondo de la comunicación por radio.

—¡El avión está incontrolable… el avión está incontrolable!— alertó Ospina al controlador aéreo de Maiquetía, cómo si tratara de buscar ayuda ante la catástrofe que se le avecinaba.

—Recibido. ¿Confirme personas a bordo, intenciones y distancia de alguna radioayuda, si le es posible?.

—Hay 152 personas a bordo, el avión es incontrolable— fue la última frase que se le escuchó gritar a Ospina por la frecuencia radial.

—¿Entiendo 152 personas a bordo?

— ¿Confirme a qué nivel está cruzando la hora?… Whiskey Charlie Whiskey…

— Entiendo uno cinco dos personas a bordo y la transmisión es entrecortada. Confirme nivel que abandona la hora… Whiskey Charlie Whiskey 708 Control Maiquetía… confirme si logró establecer control con la aeronave— radiaba desesperadamente el controlador de Maiquetía, sin obtener respuesta.

El destino de las 160 almas que viajaban en el MD-82 del West Caribbean ya estaba signado: murieron calcinados y desmembrados, tras el fuerte impacto de la aeronave contra el suelo fangoso de la finca La Cuchara, sector La Cachamana, del municipio Machiques de Perijá, aproximadamente a las 3:00 de la madrugada del 16 de agosto de 2005.

 

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NOTICIA PREOCUPANTE SOBRE LA RADIO 810 DE VALENCIA EN EL ESTADO CARABOBO.

SALUDOS CORDIALES QUERIDOS COLEGAS DIEXISTAS.
 
LA SIGUIENTE INFORMACIÓN LA HACE LLEGAR EL COLEGA HENRIK KLEMETZ DESDE SUECIA.
 
Conatel dio un plazo de 45 días a la emisora 810 de Valencia para
mudar sus instalaciones del terreno que ocupan en la actualidad. La
emisora tomó la decisión de cerrar, tras casi 6 décadas de
trayectoria, porque no tiene la forma de trasladar los equipos en el
periodo establecido por el organismo de telecomunicaciones para el
desalojo.

El desalojo se produce por la presión generada por un grupo de
ocupantes del terreno, representados por una Ong, para la que el
fallo de Conatel fue favorable.

Marisol Rondón, directora de radio 810 am de Valencia, relató
que "hace año y medio fuimos invadidos en los terrenos donde está la
planta, poco a poco nos hemos convertido en los invasores de nuestro
propio terreno, el 24 de mayo nos citó Conatel y nuestros
representantes tuvieron una reunión con la Ong de quienes ahora
figuran como propietarios del terreno y nos dieron 45 días para
desalojar"

Agregó que "si bien es cierto que Conatel no nos está mandando a
cerrar, en 45 días es imposible mudar una antena de estas
dimensiones, esto ha sido un cierre inminente ni la vendieron ni la
mudaron, además éramos objeto de acoso por parte de las personas que
están ahí porque según han dicho a ellos le van a hacer su casa
apenas salgamos del terreno".

Rondón señaló que son 55 años al aire y expresó que "en parte siento
que sí se calla la voz del venezolano porque era un medio con las
puertas abiertas para denuncias, pasantías".

"En lo personal creemos en la seriedad del empresario quien dijo le
va a entregar sus prestaciones a todo el mundo, pero como medio de
comunicación se le hace un daño a una comunidad porque se cierra un
vocero", insistió.

Según informó Rondón la nómina de la radio contaba con poco más de
15 personas a quienes fueron liquidando poco a poco, y otros
productores independientes, más de 30 personas, con programas de
larga trayectoria.

Fuente: Website de Unión Radio (Venezuela) 7 junio 2006

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